Carnaval de Río de Janeiro

El más grande

El Carnaval de Río de Janeiro en Brasil ha sido llamado con mucha justicia por los propios cariocas como «El espectáculo más grande de la tierra». Es precisamente esa fama, a veces salpicada de excesos, que congrega cada año a miles de visitantes, tanto brasileños como extranjeros a desparramarse por todo Río para disfrutar de la alegría y el brillo de una semana que a ratos se acerca a la locura.

Fotos y texto @Nelson González Arancibia desde Río de Janeiro

Durante un año completo las «Escolas de Samba» se preparan para desplegar en poco más de una hora de desfile todo su potencial sobre el Sambódromo Marquéz de Sapucaí, una avenida de 550 metros de largo diseñada por el arquitecto Oscar Niemeyer.  Durante dos años seguidos me empeñé en vivir el Carnaval desde cerca, viajando desde Chile para registrarlo con mi cámara. En ambos casos mi decisión fue la misma: no ingresar al Sambódromo para fotografiar y mantenerme siempre en el backstage.

El Ensayo general

Si bien es cierto durante todo el año las actividades de las «escolas» se desarrollan teniendo la cabeza puesta en el desfile del verano siguiente, en la medida que la fecha del Carnaval se acerca la expectación se acrecienta. En Brasil todo el mundo habla del tema disputando las portadas de los diarios con el fútbol, lo que ya es mucho decir. Durante las semanas previas los ensayos están destinados a definir detalles de los miles de bailarines que acompañarán a las 12 escuelas que componen el «Grupo Especial», algo así como la «Primera División» de la samba. Este grupo selecto de escuelas está conformado por quienes cada año se ganan el derecho de desfilar la próxima versión del Carnaval. Quienes ocupan los últimos lugares de cada año descienden de categoría, de la misma forma hay nuevas escuelas participantes que ganaron la «Segunda División» del año anterior.

Carnaval de Río de Janeiro ©Nelson González Arancibia


Cómo llegar

La mejor forma de llegar al sambódromo es tomado la red de Metró bajando en la estación Praça Onze. Durante los días de Carnaval funciona las 24 horas con intervalos de 10 minutos durante la noche. Si te encuentras a pocas cuadras de distancia, un taxi será una buena opción. De todas maneras es difícil perderse, ya que los brasileños en general son muy amables y siempre encontrarás a alguien que te de buenas indicaciones.

Si llegas con una cámara y un equipo fotográfico respetable, podrás apostarte a un costado del Sambódromo donde se ubican las primeras escuelas en desfilar. Cada agrupación congrega a cerca de 3.000 bailarines que esperan pacientes el inicio de la fiesta. Poco a poco la fila comenzará a avanzar y en algún momento se cerrarán las rejas de la zona de restricción exclusiva para miembros de la escuela. Si tienes suerte y paciencia podrás ingresar a un sector preferencial de aproximadamente 3 cuadras de largo donde está permitido trabajar a los fotógrafos sin credencial de prensa.

Esta zona tiene una iluminación algo deficiente, de hecho es parte de una calle que se cierra durante los días de carnaval. Dejando de lado este inconveniente, en esta ubicación tendrás la posibilidad de disparar desde muy cerca a los personajes que componen el desfile, ver los detalles de los carros y disfrutar de la belleza de las bailarinas a pocos metros de distancia. En realidad estás tan cerca de todo que a veces eres el único fotógrafo en el sector y te das el lujo que alguna garota sonría mirando directo a la cámara, en ese momento te sientes el rey del mundo. 5 o 6 noches fotografiando desde las 21:00 hasta las 04:00 de la madrugada agota a cualquiera, pero los resultados te motivan a volver la noche siguiente y tratar de conseguir mejores fotos.

La seguridad

Para nadie es un misterio que los viajeros dedicados a la fotografía viajan con costosas cámaras réflex, variados objetivos y algunas veces con laptops, necesarios para la edición durante el viaje. Por ello, el tema de la seguridad cobra especial importancia y es un factor a considerar a la hora de planificar nuestro trabajo. A propósito puedo hablar de mi experiencia en Brasil y principalmente durante los días de carnaval en Río y en Recife. Nunca tomé medidas exageradas con respecto a la seguridad más allá de lo que mi sentido común me recomienda: mantener los ojos abiertos, nunca confiarse demasiado y no dejar de hacer una foto por el «miedo a ser asaltado». En Río es posible caminar por las calles con una cámara en el hombro, pero siempre será mejor mantenerla guardada y sacarla sólo para disparar. En el backstage del Sambódromo la seguridad es absoluta y sólo debes preocuparte de lo fotográfico ya que hay guardias permanentes. A la salida del recinto debes cuidarte de mirar muy bien a tu alrededor, ya que aunque camina mucha gente de madrugada, hay muchos que están pasados de copas y la ocasión hace al ladrón. En resumen, el carnaval es una extraordinaria oportunidad de fotografiar, de encontrar nuevos temas basados en el desenfreno de la gente, de su alegría desbordante y de los contrastes que ofrece una ciudad fascinante y cruel a la vez.

 

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2 pensamientos en “Carnaval de Río de Janeiro

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