LUGARES

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Moscú, Rusia / Hermosos carruseles como este se pueden ver en el centro de Moscú. Cada atardecer comienzan a girar y sus luces hacen un poco menos frío el otoño de los niños rusos. Tienen dos pisos y son tan grandes que los adultos pueden acompañar a sus hijos sin problemas. Alguien me dijo que son propiedad del Estado, por eso te puedes pasar una hora dando vueltas y nadie te dirá nada, porque son gratis para todo el mundo, incluso para mi. Fotografía ©Nelson González Arancibia

Moscow, Russia / Beautiful carousels like this can be seen in the centre of Moscow. Every evening they start to turn and their lights make a little less cold the autumn of the Russian children. They have two floors and are so big that adults can accompany their children without problems. Someone told me that they are state property, so you can spend an hour circling and no one will tell you anything, because they are free for everyone, even for me. 


Moscú, Rusia / Cuando en sudamérica es verano, en Moscú el termómetro marca varios grados bajo cero. Es diciembre y los rusos saben convivir con el frío. Fotografía ©Nelson González Arancibia

Moscow, Russia / When in South America it is summer, in Moscow the thermometer marks several degrees below zero. It’s December and the Russians know how to live with the cold. 


Essaouira, Marruecos / Essaouira también posee una loca distribución de sus calles. De hecho es fácil perderse y pensar que te acercas a tu destino cuando en realidad te alejas. Apenas llegué quise caminar sin rumbo por algunas horas y el lugar me encantó. Me pareció seguro, aunque nunca puedes afirmarlo con total determinación hasta no finalizar tu viaje, me di el gusto de caminar de noche por calles poco transitadas y todo fue tranquilo. Si pudiera contarle a alguien qué hace diferente a este lugar le diría que el sonido de las gaviotas cerca de la playa y la cantidad de gatos que ves por todas partes pidiéndote acariciar su cabeza. Tal vez me perdí de muchas cosas interesantes pero es mi forma de conocer los lugares, sin guías que me digan dónde ir, orientado sólo de mi intuición que a veces me sorprende con rincones que no aparecen en ninguna guía de viajes. Fotografía ©Nelson González Arancibia


Moscú, Rusia / En Moscú al igual que en otras ciudades de Rusia abundan las cafeterías. En general los lugares que visité fueron todos muy acogedores, de esos donde sientes que podrías quedarte varias horas tranquilamente. No creo tener un paladar muy refinado y podría asegurar que al ir a una cafetería, la calidad del café es lo que menos me importa. Voy a las cafeterías a disfrutar de la compañía que tengo en frente, del ritual de conversar o de intentar conocerse un poco más. No me importa si el café es traído desde Brasil, Colombia o Tanzania, si es en grano o es molido, me interesa más el acto de mirarse a la cara sin importar lo que suceda en el resto del mundo. En Moscú conocí un concepto llamado «Time Café». El local era una especie de departamento en el tercer piso de un edificio, sin letreros, sin nombre. Aquí te registras al llegar y te asignan un reloj a modo de referencia. Puedes disponer de cualquier lugar libremente, tomar todas las tazas de café que quieras y comer todos los bocadillos que puedas. Puedes venir aquí a estudiar, a leer un libro, a conocer a alguien o a sintonizar con otras personas transmitiendo en la misma frecuencia. Sentados en una mesa, en un sofá, en un rincón o en el piso, como en tu casa. Todo eso por un precio mínimo, demasiado bajo en realidad. Fotografía ©Nelson González Arancibia


Desierto de Atacama / La última vez que visité el Salar de Atacama en el norte de Chile no pude ver mucho. El día estaba oscuro, el cielo gris y al final de la tarde comenzó a llover. No pude ver nada, ni sal, ni flamencos, ni el interminable paisaje blanco que se pierde en el horizonte. Pero cuando ya veníamos de regreso y sin aviso previo, el sol apareció por algunos minutos. Los colores estallaron y la sensación fue totalmente distinta. Pude ver la puesta de sol desde el espejo de la camioneta y mi visita al salar cobró sentido. Fotografía ©Nelson González Arancibia

Atacama desert / The last time I visited the Salar de Atacama in northern Chile I could not see much. The day was dark, the sky Gray and at the end of the afternoon began to rain. I couldn’t see anything, neither salt, nor flamingos, nor the endless white landscape that is lost on the horizon. But when we came back and without warning, the sun appeared for a few minutes. The colors exploded and the feeling was totally different. I could see the sunset from the mirror of the van and my visit to the Salar made sense.


Oruro, Bolivia / Siempre me han gustado las fiestas populares, con mucho color y movimiento. Hace 20 años fuí por primera vez al Carnaval de Oruro con una cámara análoga y un montón de rollos de película en mi mochila, convencido de que este lugar guardaba imágenes especiales que debía descubrir. Y fue justamente en ese viaje que decidí no apartarme nunca más de la fotografía y hacer de ella mi pasión. Larga vida al carnaval!!! Fotografía ©Nelson González Arancibia

Oruro, Bolivia / I have always liked the popular parties, with a lot of color and movement. 20 years ago I went to the Oruro carnival for the first time with a analogue camera and a lot of film rolls in my backpack, convinced that this place kept special images to be discovered. And it was just on that trip that I decided never to turn away from photography and make it my passion. Long Live Carnival!!! Fotografía


Maceió, Brasil / A este vendedor de dulces lo seguí por varias cuadras cerca de una playa en Maceió, Brasil. Creo que él sabía que quería fotografiarlo y se acercó lo más que pudo a la orilla, tal vez para evitar la foto. Pero lo que hizo en realidad fue ideal, ya que me permitió contrastarlo con el mar y el cielo. A veces la decisión de no hablar con alguien para tomarle una fotografía se vuelve un riesgo y eso es precisamente lo que se agradece del resultado final, que la imagen sea producto total del azar, del instinto y del lugar. Fotografía ©Nelson González Arancibia


Mano del Desierto, Región de Antofagasta, Desierto de Atacama, Chile ©Nelson González Arancibia

Antofagasta, Chile / La Mano del Desierto es obra del escultor chileno Mario Irarrázabal y se encuentra a 75 kilómetros al sur de Antofagasta a un costado de la Ruta 5. Está construida de hormigón, mide 11 metros de altura y fue terminada en marzo de 1992.  Junto a la Portada son símbolos gráficos de la ciudad de Antofagasta, norte de Chile. Fotografía ©Nelson González Arancibia


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