PECHORY, RUSIA

Pechory, Federación Rusa

Aleksey, Pechory, Rusia / El día que conocí el monasterio ortodoxo Pskovo-Pechorsky en Pechory, Rusia, pensaba en lo interesante que sería poder retratar la vida cotidiana ahí dentro. Cada vez que visito un nuevo lugar me preocupo especialmente de no molestar y en este caso el lograr alguna fotografía era aún más complejo por mi desconocimiento de lo que estaba o no permitido hacer. El recinto es grande y las puertas de acceso se encuentran abiertas a las personas que quieran visitarlo. Aprovechando que pasaron caminando a mi lado, me acerqué a un par de monjes para preguntar si podía fotografiar el lugar y me respondieron que si, pero que no me podían dar más tiempo porque tenían que irse a orar. Luego de varios intentos de hablar sin éxito con alguno de los residentes que caminaban por los jardines me encontré con Aleksey quien tuvo una disposición completamente distinta. Le conté que estaba viajando, que era chileno y que era mi primera vez en Rusia. “Tengo un blog de viajes y trato de registrar los lugares que visito de la forma más auténtica posible. El monasterio me parece un lugar muy interesante y me gustaría fotografiar a alguna de las persona que viven aquí”. Para mi sorpresa, Aleksey accedió a ser retratado. Como buen observador, minutos antes ya había visualizado un lugar en el que pensé “sería increíble retratar aquí a algún monje del monasterio”. Por eso le pedí situarnos bajo una especie de puente donde la luz de la tarde era perfecta. A ese lugar todavía llegaban algunos rayos de sol que atravesaban la abundante vegetación y que me permitían crear una atmósfera especial para la fotografía. Era mi momento, tenía frente a la cámara a un personaje completamente diferente de los que alguna vez logré fotografiar y el resultado me gustó aún más. Traté de ser breve y luego que terminamos Aleksey me dijo “ven conmigo”. Caminamos hacia uno de los edificios a pocos metros de ahí. El abrió una puerta y me dijo “a este sector no se permite el ingreso de los visitantes, puedes pasar y recorrer el monasterio”. A veces hablar otro idioma, llevar una cámara fotográfica y usarla con respeto te permite conocer lugares y personas que nunca imaginaste. La sensación que respiré en el monasterio Pskovo-Pechorsky fue de absoluta tranquilidad y recogimiento, sin duda obtuve mucho más de lo que fui a buscar. 

Fotografía ©Nelson González Arancibia

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